Deiadar Gravel, la llamada del cuerno

A mediados de agosto, Toni me llamó para comentarme que nos íbamos al País Vasco a un evento gravel que se organizaba, Deiadar Gravel me dijo.

Hasta el momento no había oído hablar de ello pero me bastó unos minutos para entrar en su web y ver más información acerca de los duros recorridos que proponía la organización (5.000m+ divididos en 2 días) y la buena pinta que tenía todo: ubicación, naturaleza, filosofía del evento, etc.

Tan solo unos días más tarde, fruto de la mala suerte, tuve una pequeña caída en bici que me dejó sin posibilidades de participar como corredor en el evento así que de seguida le dimos la vuelta a la situación y decidimos seguir adelante con el plan pero cambiando la bici por la cámara de fotos y optando por acompañar a la organización recorriendo Peñas Negras y Peñas Blancas, en los alrededores de Bilbao, durante todo el fin de semana.

Fue muy interesante ver cómo funciona una prueba de estas características desde dentro. Me quedé gratamente sorprendido como trascendió todo y la calidad con la que Ibai (organizador) cuidaba de todos los detalles.

A nivel prueba, el principal protagonista fue el paraje donde se llevaba a cabo el evento. El campo base se ubicaba en el pequeño pueblo de La Arboleda, situado en el Valle de Trápaga y conocido por su relación histórica con las minas. Los participantes, cada día y tras hacer sonar el cuerno símbolo de esta prueba, partían desde el albergue municipal hacia los montes más altos de la zona en busca de las pistas y senderos más bonitos (y duros) de la zona.

A pesar de no ser una prueba competitiva y que la organización recomendaba priorizar el disfrute en lugar de querer ser el más rápido, hubo quien aprovechó para estrujar su cuerpo al máximo y poner a prueba su rendimiento en las subidas más exigentes, que las había, evidentemente.

En líneas generales, se respiró un ambiente super sano durante todo el fin de semana, la organización cuidó muy bien de los participantes y la gente principalmente buscaba disfrutar, crear nuevas amistades y lazos de unión con gente de otra zona y, sobre todo, explorar y compartir su afición por el mundo gravel.

Aprovechamos la ocasión para hacerle algunas preguntas a Ibai y ver conocer un poco más la prueba desde el punto de vista como organizador.

¿Qué te llevó a organizar Deiadar? ¿Es una idea que lleva tiempo rondando por tu cabeza o ha sido más fruto de un impulso y hacerlo de inmediato?

«Es un proyecto que surge para hacer realidad un sueño: crear el primer evento Gravel en Euskal Herria, en concreto en Bizkaia y verlo crecer. Ha llevado bastante tiempo conseguir plasmar todas las ideas que tenía en la cabeza, combinar cultura, naturaleza, y mi pasión por la bici, pero al final, creo que ha salido tal y como lo imaginábamos.»

¿Por qué Deiadar como nombre? ¿De dónde procede?

«DEIADAR es una palabra en Euskera compuesta a su vez por dos palabras DEI-ADAR. “DEI” significa LLAMADA y “ADAR” significa CUERNO. Procede, de la Edad Media, desde 5 montes, llamados montes bocineros (en Euskera DEIADAR mendiak) mediante señales sonoras (con cuernos) y luminosas (hogueras que se mantenían hasta el amanecer), se convocaban las Juntas Generales del Señorío de Bizkaia.

No es casualidad que se utilizarán estas 5 cumbres para dar el aviso, cada una pertenece a una comarca distinta del Señorío y además forman un cinturón de montañas que abarca toda Bizkaia, de esta forma el sonido de los cuernos y la luz de las fogatas llegaban a todo el territorio.

Elegí esta temática para no ser un recorrido más por los montes, sino hacerlo a través de la cultura vasca.»

Nos encantó como fusionaste el evento con la naturaleza y el entorno (ni que decir del detalle de hacer sonar el cuerno). Cuéntanos un poco más cuál era tu visión a la hora de organizar Deiadar.

«Mi visión era clara cada uno de los 50 asistentes tenían que SENTIR eso que yo siento al recorrer estas pistas, esas montañas, yo conozco desde pequeño nuestra cultura y queria transmitir esa magia aunando el gravel con mitología y naturaleza.»

Entre los asistentes se podía sentir el cansancio y la satisfacción por un gran evento gravel, ¿cual fue el feedback general que percibiste durante el fin de semana?

«Soy consciente de la dureza de nuestra orografía, tanto como del verde de nuestras montañas. Pero el feedback del fin de semana a sido muy positivo, e intentado estar presente en la llegada de todos los participantes al albergue, percibía en sus ojos y su sonrisa el trabajo bien hecho, por encima de sus piernas cargadas y fatigadas.

Muchos querían reservar plaza para 2020, sin saber tan siquiera la fecha exacta.»

Nos dejaste claro que, después del éxito de esta primera edición, te pondrías a trabajar como loco en el año próximo. ¿Nos puedes adelantar alguna exclusiva?

«En esta primera edición el escenario fue la comarca de las Encartaciones, y su monte bocinero el Kolitza con sus 883 m, es solo el primer monte de los 5 bocineros de Bizkaia, aún queda mucho por descubrir. El cuerno sonará de nuevo en 2020 desde otra cumbre Bizkaina, ¿Acudirás a la llamada?»

Fotos de: Brazo de Hierro

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