Lael Wilcox: I just want to ride

A raíz del lanzamiento al público de “I Just Want to Ride”, la película que narra la historia de Lael Wilcox mientras compite en la edición de este año del Tour Divide, aprovechamos la ocasión para sacar a la luz la conversación que tuvimos con ella al acabar la Silk Road Mountain Race.

Lael es una de las personas más especiales e inspiradoras que conocemos, y descubriréis por qué tras leer sus respuestas.

¿Quién es Lael Wilcox?

«Soy una mujer de 33 años procedente de Anchorage, Alaska. No empecé a montar en bicicleta hasta los 20 años para ir y volver del trabajo, siendo 6 km en ambas direcciones.

Un año después, utilizaba la bicicleta para desplazarme hasta la ciudad más cercana, y dos años después comencé a recorrer el país, y luego llegaron los viajes alrededor del mundo. Solía trabajar durante seis meses como camarera en un restaurante y ahorrar todo lo posible para poder viajar con mi bicicleta el resto del año. Durante una estancia en Israel en la primavera de 2015, vi que una carrera de autosuficiencia de 1.400 km llamada Holyland Challenge tenía lugar durante los días que estaba allí. Decidí apuntarme por diversión y para vivir nuevas experiencias. Yo era la única mujer compitiendo, y lo hice con una bici barata de cicloturismo, con ocho marchas, cuadro de acero y suspensión delantera. Llevaba pedales de plataforma, bambas de correr y una camiseta de algodón. Antes de finalizar el primer día, ya lideraba la carrera por más de 40 km. Todo el mundo se quedó sorprendido, incluso yo. Me di cuenta de que eso era algo que realmente podía hacer, y algo que se me daba bien.»

¿Qué es montar en bicicleta para tí?

«La bici significa muchas cosas para mí; es un medio de transporte, y una forma de ejercitarme, divertirme y ver el mundo. Es un mundo competitivo pero también puede ser relajante. Es definitivamente algo que quiero compartir con los demás. Soy la encargada de un programa de mentorización para chicas ciclistas llamado Anchorage GRIT. Trabajamos con chicas de 12 y 13 años con pocos recursos. Al principio del programa siempre les resulta difícil hacer 12 km, pero seis semanas después recorren 100 km desde su escuela hacia los entornos salvajes de Alaska. Es increíble ver su transformación y su habilidad para cumplir retos. Anchorage es la ciudad donde nací y me hubiera gustado vivir algo así cuando era joven. Al fin y al cabo no se trata de ser la mejor atleta, sino de hacerlo lo mejor que puedas.»

¿Cuándo comenzaste con las carreras de ultra distancia?

«Tras la carrera en Israel, volví a casa, me compré una bici nueva (una Specialized Stumpjumper de carbono con suspensión delantera) y, una semana después comencé mi viaje de 3.400 km de longitud entre Anchorage hasta Banff, Alberta (Canadá) para el inicio del Tour Divide.

Era mi primera ruta larga en bicicleta en solitario y la completé en 19 días. Yo soy de Alaska, pero nunca había recorrido la carretera que atraviesa Canadá. Siempre había volado hasta Seattle, en Washington. Fue realmente increíble ver todas esas tierras en Yukón sentada en mi bicicleta. Es una zona muy remota. A menudo, el único tipo de comida disponible es de una gasolinera, y únicamente las encuentras cada 150 km, más o menos. Al terminar la ruta, descansé durante una semana en Banff y después comencé el Tour Divide. Rebajé dos días el récord femenino, dejándolo en 17 días.

Pero esa no fue mi primera carrera. La primera toma de contacto con las carreras de ultra distancia fue una contrarreloj de 600 km durante el verano de 2014. Ese verano utilizaba mis dos días libres de trabajo semanales para montar en bici tanto como pudiera. Al final del verano, mi mejor amiga Christina Grande me preguntó si correría la Fireweed 400, una carrera de autosuficiencia hasta Valdez (Alaska) y vuelta, con una longitud total de 600 km. Para el evento era necesario contar con un vehículo de asistencia. Christina dijo que ella podría darme apoyo, y encontramos a otro amigo que haría de mecánico. Realmente no tenía ni idea de si iba a ser capaz de completar la distancia total antes del corte, que eran 32 horas.

Cogí prestada la bici de carretera de mi madre y fui a por ello. Acabé con un tiempo de 27 horas, siendo la primera mujer y la segunda en la general, 12 minutos detrás de un hombre que compitió con un bicicleta reclinada. La mayor sorpresa fue que no acabé exhausta. Sabía que podía llegar más lejos.»

¿Qué nos puedes contar acerca de tu primera carrera de ultra distancia?

«Mi primera carrera fue una contrarreloj de 600 km en carretera, en 2014. Durante ese verano, me tomé dos días libres de mi trabajo y viajé lo más lejos que pude. Al final del verano, mi mejor amiga, Christina Grande, me preguntó si me atrevería a correr la Fireweed 400, una carrera de carretera de 400 millas (600 km) a Valdez (Alaska) y vuelta. Para esta carrera, se requiere que tengas un vehículo de apoyo. Christina dijo que ella se ofrecía como voluntaria y encontramos a otro amigo que hizo de mecánico. No tenía ni idea si podría completar la distancia antes del límite de 32 horas.

Cogí prestada la bicicleta de carretera de mi madre y me inscribí. Terminé el recorrido completo en 27 horas. Fui la primera mujer, y la única persona que me adelantó fue un hombre en una bicicleta reclinada. Terminó 12 minutos más rápido que yo. La mayor sorpresa fue que, al final, no me sentía tan cansada como pensaba. Sabía que aún podía ir más lejos «.

Háblanos de algunos de los momentos más especiales de todos estos años, tus mejores resultados o tus carreras favoritas.

«En 2016 gané la clasificación general de la Trans Am Bike Race, una carrera de 6.800 km de autosuficiencia a través de Estados Unidos, desde Oregon a Virginia. Atrapé al lider la última noche a las tres de la mañana con 210 km restantes. ¡Fue súper emocionante!

Este tipo de carreras requieren mucha concentración, y te obligan a tener un alto nivel de alerta durante más de dos semanas. Esto incluye falta de sueño; normalmente duermo cuatro o cinco horas por noche. A pesar de todos los sacrificios, me encanta pasar todas esas horas en el exterior con mi bicicleta. Es increíble la sensación de estar en sintonía con la naturaleza, es una experiencia muy enriquecedora.»

¿Con qué adjetivo describirías este tipo de competiciones?

«Largas.»

¿Cómo entrenas?

«Simplemente monto en bicicleta.»

SRMR: ¿Qué nos puedes decir de esta carrera? ¿Cómo organizaste tu nutrición y descanso? 

«Kirguistán es excepcionalmente bonito, con enormes montañas pedregosas, praderas verdes, agua fresca y muchos lagos. Gran parte de la carrera fue por encima de los 3.000 metros de altitud, así que vine un mes antes del inicio para poder reconocer algunas partes de la ruta, aclimatarme y aprender de la cultura local. Creí que, ya que el viaje desde Alaska era tan ajetreado (más de treinta horas en avión), podría pasar un tiempo extra en el país para conocerlo, y estoy muy agradecida de haberlo hecho.

Las carreteras son realmente complicadas. Definitivamente necesitas una mountain bike con ruedas anchas para cruzar el territorio con éxito. Durante la carrera, nevó más de la mitad de los días. El tiempo era muy impredecible, ya que por ejemplo tres semanas antes estaba a 40ºC.

Me encanta montar en bici en solitario y en ningún momento me sentí sola, pero me gustó estar en contacto con varios jinetes kirguises. Eran muy amigables y amables, y se sorprendían al verme. A veces, ¡me proponían cambiar mi bici por su caballo!

Generalmente comía encima de la bici. A veces, no había mucha comida de fácil acceso. A menudo compraba unos cinco trozos de Piroshki (pan frito relleno de patata) y un par de barritas Snickers, y eso era mi comida para el resto del día. Si encontraba alguna tienda con yogurt bebible, me compraba uno bien grande antes de continuar. Hay agua fresca en la mayoría del país, así que el agua no era un problema. De hecho creo que soy la única participante que no la filtraba o purificaba; simplemente la bebía. I no enfermé.

En tres de la noches me alojé en casas de huéspedes, las otras noches dormí en el exterior. Tenía un saco de dormir, un vivac y una colchoneta inflable. También una chaqueta de plumas y unos pantalones. Me mantuve caliente y cómoda.»

¿Cuál es la situación de las mujeres en el ciclismo de ultra distancia?

«Creo que en el ciclismo de ultra resistencia las mujeres son igual de capaces que los hombres. La única razón por la que no vemos a más mujeres ganando carreras es porque no hay muchas que participen. Este año en la SRMR, solo 9 de los 140 participantes eran mujeres. En cuanto a participación, es un deporte dominado por los hombres, pero me gustaría que la cosa cambiara.

Así que no dejes que nadie te diga qué puedes o no puedes hacer. Monta en bicicleta a tu manera y mira qué pasa. Quizás te sorprendes a ti misma.»

“I Just Want to Ride” ya está disponible en Youtube. ¡No esperes más y ves a verlo!

Fotos de Rue Kaladyte

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