Peloton de Paris-Roubaix ’19

Al ver a cada participante despedirse al salir de la cafetería diciendo: “nos vemos el año que viene”, el sentimiento de satisfacción se podía apreciar en los rostros de los organizadores.

Wendy Janssens y Vince Van Parys cofundaron en 2014 Peloton de Paris, el primer café ciclista en Bélgica. Desde entonces multitudes de ellos han intentado seguir sus pasos hasta llegar al momento actual. El concepto fue rompedor, ya que muchos consideran que, en Bélgica, el ciclismo está tan integrado en el día a día que locales especializados no son necesarios. Sin embargo, la apuesta fue acertada y actualmente son parada obligatoria en los coffee rides y una referencia en cuanto a las tendencias del mundo del ciclismo.

Tras darse cuenta en un viaje alrededor del mundo de que la típica jornada laboral de 9:00 a 17:00 en una oficina no era la forma en la que querían pasar el resto de su tiempo, al regresar crearon un lugar de trabajo donde poder sentir la misma libertad que al montar en bicicleta.

Cafetería, marca de ropa propia, taller mecánico, salidas sociales y eventos organizados. En apenas cinco años, Peloton de Paris ha expandido los servicios ofrecidos y actualmente cubren todas las necesidades que un ciclista pueda tener.

Los días 18 y 19 de mayo tuvo lugar la segunda edición de Peloton de Paris Roubaix. El evento consistía en ir el sábado desde Malinas hasta el velódromo de Roubaix y hacer la ruta inversa el día siguiente. Durante el recorrido, los participantes circularon por la llanura de la provincia de Amberes, los muros del Oeste de Flandes y el pavés de la frontera con Francia. Practicantes de ciclismo se desplazaron de diferentes puntos del país para disfrutar de un fin de semana de ciclismo diferente, e incluso personas provenientes de países vecinos también formaron parte, argumentando que desde que descubrieron esta propuesta tenían pendiente asistir.

Con multitud puntos de control a lo largo de la ruta, los participantes podían decidir entre seguir la ruta proporcionada por la organización o improvisar un camino alternativo. Eso es lo que varios decidieron, con la intención de entrenar para futuros eventos como la próxima Transcontinental.

“Simplemente seguí mi propia ruta. Quería conseguir más puntos pasando por más puntos de control”. Logró recorrer 270km el sábado, pero sus planes para el domingo se vieron truncados por la lluvia mañanera. “Esperaba lluvia, pero no tanta – comentaba otro de los finishers. Tenía en mente un recorrido más largo pero la lluvia fue demasiado. Ha llovido con contundencia durante los primeros 70km de hoy.”

Los recorridos que los organizadores enviaron a cada participante antes del evento consistían en una ruta de 160km desde Peloton de Paris hasta Roubaix el sábado in un camino de vuelta de unos 110km el domingo. También se ofrecía un plan B con un recorrido más corto, de unos 115km, para llegar al velódromo.

Cuando piensas en eventos de este tipo te imaginas a los participantes subiendo a altas montañas durante varios días. Sin embargo, no fue el caso en esta ocasión. “Las subidas aquí son breves y llevaderas. Ayer hice 1400m de desnivel y hoy apenas 1000, así que las subidas por sí mismas no han sido duras, pero el pavés ha hecho el recorrido francamente duro.”

Claramente no era un evento de bikepacking tradicional, pero una adaptación del concepto a las posibilidades del territorio belga, junto con comodidades de las que los participantes no pueden disfrutar en otras ocasiones. Los corredores inscritos no formaron parte del evento con la intención de exprimirse al límite en una aventura que los llevara al agotamiento físico, sino que acudieron con ganas de recorrer el territorio belga de una forma diferente.

Todo aquel aficionado al ciclismo que no ha tenido la suerte de poder circular en primera persona por los lugares míticos que componen las clásicas de primavera del ciclismo profesional, pueden participar en este evento y comprobar la dureza del territorio en apenas dos días, sin necesidad de realizar una estancia más larga.

“Esta es una buena forma de iniciarte en el bikepacking, porque los organizadores te proporcionan todo, incluso la ruta. Tú simplemente pedaleas, duermes, comes, pedaleas otra vez y lo tienes hecho. No tienes que traerte una tienda de campaña o lo que sea, ya que todo está organizado. Si te registras para este tipo de eventos te lo proporcionan todo, así que se puede decir que es accesible para cualquiera. Realmente no es bikepacking, simplemente montas en bicicleta dos días y eso es todo.”

Los ciclistas llegaron a Peloton de Paris el domingo a media tarde, concluyendo un fin de semana puramente ciclista. Participantes que en un primer momento iniciaron la ruta solos acabaron juntándose con otros, volviendo a casa habiendo conocido a más gente con la que compartir futuras aventuras.

Anécdotas sobre las emociones al entrar en el velódromo de Roubaix o la satisfacción de cumplir un reto personal se escuchaban siempre que la máquina de café – que suministró a los presentes durante el resto de la tarde – lo permitía, y los participantes fueron despidiéndose uno por uno confirmando a los organizadores su presencia en la siguiente edición.

Fue un fin de semana intenso para Vince y Wendy, pero ambos aseguraron haber acabado satisfechos con la tarea realizada.