En el ciclismo podemos encontrar infinidad de carreras en las que podemos competir: carreras sociales, brevets, critériums, etc. pero si hay una modalidad de carrera que nos encanta son esas en las que sabemos cómo empiezan pero no como acaban. Pruebas en las que variables como: estrategia, equipo, orientación y forma física juegan un papel importantísimo y no tratan solo de aguantar un número determinado de vueltas a un circuito, ocupar una buena posición dentro del pelotón o simplemente ser el mejor escalador.

Y como buenos defensores del producto local, queremos hablaros de Geocentrum, una carrera que recién ha completado su segunda edición y que está revolucionando el panorama.

La carrera nace a partir del Rueda, Festival Internacional de Cinema Ciclista. El primer año que se presentó pensaron en crear una carrera que formara parte del programa del festival y que se integrara perfectamente a todo tipo de ciclistas.

Fue en ese momento en el que Simón y Bernat, organizadores de la carrera y dos auténticos enamorados del ciclismo, comenzaron a trabajar hasta darle forma a lo que hoy conocemos como Geocentrum.

Es una competición que empieza en el instante en que los participantes tienen que organizar su propio equipo. Un grupo de corredores mixto y equilibrado para poder completar el duro e intenso recorrido en el menor tiempo posible y conseguir cruzar la meta juntos.

Por si aún te suena a poco, los trazados que escogen cada año están repletos de sorpresas como pendientes de infarto, puertos de montaña, zonas rápidas, pistas forestales o, incluso, atajos que permitan a los más atrevidos a ganar unos minutos de ventaja.

Los corredores deben completar los checkpoints que hay repartidos por todo el trazado como si de un super-alleycat se tratara, y con las únicas indicaciones de un track que la organización publica un par de días antes y sentido de la orientación de sus integrantes. ¡Sálvese quien pueda!

Geocentrum2

Para esta segunda edición, la organización no dudó en ningún momento en definir un recorrido exigente, muy variado y, sobre todo, que hiciera disfrutar y sufrir a los participantes por partes iguales.

Participaron 77 personas repartidas en 17 equipos y 13 lobos solitarios (corredores individuales), llegados de diferentes puntos de España e incluso nos consta que hubo algún foráneo que no se quiso perder la carrera. La mayoría de los corredores usaron sus bicis de carretera, gravel o CX, pero también los hubo que se atrevieron con bicis de montaña, brompton o incluso piñón fijo (#motherofgod).

Un total de 140 km, más de 2.500m+ de desnivel y 5 checkpoints en los que los corredores recorrían la cordillera litoral del Maresme por carreteras alucinantes para luego perderse por pistas de montaña, una crono-escalada sorpresa puntuable, y acabar con una zona rápida en la que el trabajo en equipo era esencial para recortar segundos a tus adversarios.

Las anécdotas de los finishers a la llegada eran de lo más variopintas, caras de agotamiento, cansancio y, sobre todo, euforia y alegría por haber conseguido alcanzar la meta de una carrera tan especial como esta.

Esperamos que los chicos de Geocentrum sigan trabajando para seguir haciendo las cosas igual de bien y que la próxima edición siga creciendo y recibiendo un feedback tan positivo como hasta ahora.

Author: Toni
Photographer: Ori Vermell (@redboybcn)
Translater: Sandrine