Ruedas a la carta por Frasen Wheel Works

Estamos en Poblenou (Barcelona), entramos en casa de Davide y nos recibe con una gran sonrisa en un salón lleno de ruedas y cajas. Damos media vuelta y nos dirigimos a su taller. Se trata una pequeña habitación con todo lo necesario para transformar unas varillas, un aro y un buje, en la rueda perfecta. El lugar es pequeño, pero destaca por el orden y aprovechamiento del espacio. Cada herramienta, caja, instrumento y material tiene su utilidad. Todo es imprescindible y necesario. Nos sentamos, y se pone manos a la obra.

Davide Frassine (alias Lerri) es un constructor de ruedas como hay pocos: dueño, creador y trabajador de Frasen Wheel Works. De manera similar a los constructores de cuadros, su trabajo consiste en crear piezas únicas que se adapten a las necesidades del cliente. Cada detalle importa, desde la elección de los componentes (llanta, radios, cabecillas y buje), la geometría y material de estos, hasta la tensión de los radios o su entrelazado. Para él es más importante ofrecer un producto de calidad que sea longevo y se adapte a su uso y cliente. Las grandes marcas comerciales (Zipp, Enve, Mavic…) también montan ruedas a mano, pero él tiene la capacidad de ofrecer un producto customizado y único. De aproximadamente 250 ruedas que hizo el año pasado, solamente tres pares eran iguales.

Frasen no es un nombre fortuito, sino que es el apellido de Davide en el dialecto de Berscia (Italia), donde nació y creció. Él vino a Barcelona cuando tenía 18 años, atraído por el skate. En esa época la tabla era su mundo y estaba incluso patrocinado por varias marcas. Al poco tiempo empezó a estudiar ciencias ambientales en Padua y, a la que pudo, volvió a Barcelona con un programa Erasmus, donde también acabó realizando un máster. Desde entonces está instalado permanentemente aquí.

Aun siendo el skate la mayor afición de Davide, también usaba la bicicleta, pero era un simple medio de transporte que le permitía ir de spot a spot. Fue en un momento de necesidad cuando todo empezó a girar en torno a las dos ruedas. En My Beautiful Parking encontró un trabajo de mecánico de bicis y no se imaginaba en ese momento donde eso le llevaría. No tenía ninguna experiencia, y se pasó un mes de voluntario aprendiendo. Ahí es donde vio por primera vez a un chico montando ruedas, a Camilo. También conoció a Martin de Londres (Arkane Wheel Works) que iba solo a montar ruedas, y quien forma parte de una pequeña comunidad de artesanos quienes comparten información y conocimiento. Al principio le pareció aburrido, incluso una chorrada. Pero empezó a preguntar, indagar y aprender, para darse cuenta de todo el mundo que había detrás. Descubrió la belleza en los detalles, la razón de cada giro de tuerca, el misterio de cada radio o saber distinguir el buen material del malo. Al cabo de unos años pasó a trabajar en Espai Bici donde amplió su conocimiento de mecánica de bicicleta y tuvo la opción de practicar más. ¿Y cómo surgió Frasen Wheel Works? Pues fue un hecho gradual. Conocidos le empezaron a pedir ruedas para montar o reparar. Para eso compró herramientas y fue montando su pequeño taller paso a paso para finalmente establecerse independientemente como autónomo.

La gente que se dirige a Frasen son clientes que llevan muchos kilómetros sobre la bici y saben valorar un buen material con un buen acabado, ya sean ruedas para carretera, gravel, ciclocross, BTT o pista. Además de montar para particulares también hace montajes específicos y reparaciones para tiendas, en breves empezará a hacer el servicio técnico de Enve España y tiene colaboraciones con constructores de cuadros como Legor Cicli, con quien ofrecen una bicicleta cien por cien customizada. Aún y así, como artesano de ruedas también hace el mantenimiento de las mismas, desde los cojinetes, los trinquetes, o cambiar radios y ajustar de nuevo las ruedas. Si eliges un buen material inicialmente, como unos bujes Chris King, cada pieza se puede cuidar y mantener, con lo que al final ahorras. Y aún es más, su experiencia y conocimientos son tan tales que hasta los mecánicos más expertos se dirigen a él para que les enseñe. Como él dice: ‘un buen mecánico de bicis debería saber montar una rueda’.

Cuando empieza un proyecto, lo más importante para Davide es la comunicación con el cliente. En este momento comienza el proceso de investigación para seleccionar el material que más se adapte a esos parámetros. Es casi más importante elegir bien el material que el proceso de montar las ruedas. Por esa razón, en Frasen solo te montarán unas ruedas en las que los componentes tengan sentido. Una vez seleccionados estos, el proceso de construcción comienza.

El trabajo de construcción es laborioso, meticuloso y preciso, pero eso es lo que le hace disfrutar a Davide. Todo empieza con el despliegue del material: los radios bien ordenados con las puntas lubricadas, las cabecillas en una cajita, y el buje y el aro en su potro. Se coloca el primer radio y eso ya empieza. Tiene su propio ritual, coloca cada cabecilla manualmente y a continuación va entrelazando los radios (radial, dos o tres cruces). Una vez la rueda está montada toca ajustarla.

Centrar y aparaguar una rueda a uno le puede llevar más o menos tiempo, pero se ve en los años de experiencia, aprendizaje y preparación con qué facilidad y sutilidad lo hace un artesano. Agarra la rueda como si fuera un arpa, acariciando los radios y contando las vueltas a cada cabecilla. Además, no solo corrige la desviación lateral o radial, sino que ajusta la tensión de cada radio para compensar los esfuerzos radiales, laterales y de torsión. Para eso usa un medidor de tensión, pero para nuestro asombro, también una púa de guitarra con la que escucha la tensión relativa de cada radio. El taller de repente es un estudio de música. Además, para ofrecer las mejores prestaciones dispone de las herramientas de más alta calidad, como el centrador de P&K Lie con galgas micrométricas para medir hasta la mínima desviación.

Una vez listo toca escribir la fecha y la referencia en la llanta y poner el fondo de llanta. Sin embargo, el trabajo no acaba ahí. Cada rueda es especial, y al poner el neumático e hinchar, los radios se comprimen. Por eso, pone una cubierta y deja reposar la rueda durante 24h, aplicando antes torsiones para que los radios asienten. Al cabo de ese tiempo toca comprobar que todo esté correcto y reajustar. Entonces, la rueda ya estará lista para recorrer kilómetros.

El buen material está en la sutileza de los detalles, la calidad de estos y la precisión con la que se unen. Para Davide, la construcción de ruedas es un proceso artesanal que va más allá de entrelazar unos radios y girar unas cabecillas. Un montaje acertado y bien ajustado puede acabar siendo un arma de batalla que nos permitirá disputar los primeros puestos en una carrera o ganar una gran compañera en un placentero viaje.

En su pequeño taller hemos podido vivir en primera persona todas las fases de construcción, y nos ha permitido ver la atención, la pasión y el cariño que Davide le presta a todas y cada una de las ruedas que da vida. Sin lugar a dudas, acercarnos y conocer una profesión tan peculiar como esta ha sido una gran experiencia, un oficio muy respetado y al que solo unos pocos pueden atreverse a vivir de ello.

Fotos de: Brazo de Hierro

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