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Badlands: Una experiencia gravel única en el sur de España

Después de nuestro paso por la Catalunya Trail a inicios de agosto y de sobrevivir a nuestra primera carrera de larga distancia, decidimos aventurarnos en una nueva hazaña gravel: Badlands by Transiberica.

El evento, catalogado como ultra-ciclismo, en modalidad non-stop y de autosuficiencia, tiene lugar en el sur de la península ibérica, con inicio y final en Granada. Son 700 km y casi 16.000 m de desnivel positivo que transcurren por los parajes más impresionantes de la zona: la Hoya de Guadix, Desierto de Gorafe, Desierto de Tabernas, Cabo de Gata, y el Paso del Veleta a 3.212 metros de altitud.

La experiencia

Cuando te planteas un reto de este calibre tienes varias formas de afrontarlo; la opción más lógica sería tomárselo con calma, sufrir lo menos posible y disfrutar cada instante de este viaje inolvidable. En nuestro caso, optamos por renunciar a algunas comodidades y decidimos apostar por intentar alcanzar la meta en el menor tiempo posible.

Nervios, incertidumbre y ganas de empezar un viaje en bici, que nos haría experimentar un sinfín de sensaciones y que, a pesar de habernos estudiado la ruta y los tracks, no éramos del todo conscientes de lo que nos esperaba. Los pocos afortunados que consiguieron alcanzar la línea de llegada después de completar el recorrido pasarían a la historia de la primera edición de esta gran carrera.

Para toda la gente que siguió el evento desde sus casas, a través de internet, la distancia y el desnivel acumulado eran la mayor dificultad que la prueba parecía plantear, pero, para nosotros, los participantes, había mucho más allá de esas dos variables. El terreno fue uno de los grandes protagonistas, una superficie cambiante a medida que transcurrían los kilómetros: gravilla, asfalto, piedras o, incluso, bancos de arena. Todo tipo de obstáculos que tuvimos que superar a medida que tropezábamos con ellos. Otra dificultad fue el calor y la distancia entre pueblos en algunas zonas del recorrido, donde la comida y la bebida era escasa y había que andar con mucho cuidado. Por último, pero no menos importante, el descanso fue un factor decisivo al cual tuvimos que renunciar aquellos que apostamos por finalizar el reto en el menor tiempo posible.

A pesar de todo lo mencionado anteriormente, intentamos disfrutar al máximo, supimos sufrir, obviamos el cansancio, aprendimos a sobrellevar los días y conseguimos mentalizarnos de lo que nos esperaba al día siguiente cada vez que nos metíamos en nuestro saco de dormir e intentábamos descansar 3 o 4 horas. Superamos innumerables batallas mentales para mantenernos activos y seguir pedaleando hasta conseguir nuestro objetivo. En definitiva, supervivencia en estado puro.

Nos enamoramos del recorrido, la inmensidad y dureza de los desiertos, la belleza de la costa de Almería y la grandeza y magnitud del Pico Veleta, siendo el puerto de montaña asfaltado más alto de Europa, aunque nosotros lo coronamos por pistas de alta montaña y vertiginosos senderos escarpados. Algo totalmente inexplicable si no lo has vivido en persona.

Tras 3 días, 14 horas y 18 minutos, con un estado físico lamentable, totalmente destruidos, y completamente agotados, conseguimos cruzar la meta y recibir nuestra medalla como finishers de Badlands 2020. Como se suele decir, estábamos “jodidos, pero contentos”.

Fotos: Juanan Barros / Badlands