Click here to switch to English

Kilianboy: un profesional hecho a sí mismo

Kilianboy está detrás de la pintura de algunos reconocidos cuadros de acero que todos tenemos en mente. La pintura es lo primero que nos impacta de una bicicleta, cada vez más clientes quieren algo único, algo custom, y Kilian sabe cómo materializarlo.

Teníamos una entrevista pendiente desde hace tiempo. Queremos que nos cuentes como y cuando empieza a gestarse. Al que ahora conocemos por esos trabajos de pintura espectaculares, como se gestó la idea de dedicarse a la pintura de cuadros de bicicleta?

Hay que remontarse ya hace unos cuantos años, cuando eres joven trabajas de todo, de lo que puedes, en mi caso desde haciendo patatas fritas a camarero en discotecas, hasta que empecé a estabilizarme al empezar a trabajar con mi padre en el sector textil, primero en la faceta de distribución de ropa y acabando ejerciendo labores en diseño (streetwear, ropa hip hop, skate), pero en 2010 la empresa cerró. Intenté seguir con lo que estaba haciendo, pero no lograba entrar en trabajos de diseño. Buscando una salida hice un curso de plancha y pintura, de dos meses, apenas aprendí nada…. Para aquel entonces, también ahora, me gustaban mucho las motos. Me interesaba el mundo ‘custom’, sobretodo los ‘metal flakes’ pero no tenía ni idea de cómo se hacía.

En ese tiempo me aficioné a los coches radiocontrol, los cuales customizada su carrocería. La diseñaba, pintaba y luego vendía por ebay. El llamado “Mini Z” era muy novedoso, y ya empecé con mis pinitos con el aerógrafo. Llegó la moda fixed, y decidí pintar la mía… fatal…. (risas). Poco después conocí a Simón, por aquel entonces tenía My Beautiful Parking, le gustaron mis pruebas con las purpurinas, y me propuso colaborar con un evento que tenían con Pull&Bear en Londres, una carrera de carrera rodillos, pinté dos cuadros para aquel evento.

Fue ahí como empecé con las bicis, intenté meterme en el mundo que me gustaba que eran las motos, pero empezaban las bicis a la carta, las personalizaciones… probaba, pintaba y aprendía, de forma autodidacta. Siempre quise aplicar lo que veía en la customización de las motos a las bicicletas, estaba por explotar.

Se trata de probar, probar y probar. La he cagado mucho, y sigo cagándola.

¿Cambiarias algo de esos inicios ahora que lo has vivido?

Cuando pasas de trabajar para una empresa a ser autónomo. Tuve la oportunidad de montar un taller, pero compré material: pistolas, plotter…. el dinero se fue y no pude acabar comprando un taller, eso si lo hubiera cambiado.

¿La gente es consciente de todo el trabajo y gastos que implica la customización de bicicletas? ¿Crees que se valora?

A veces no se valora, y es lógico, la gente no sabe todo el trabajo que hay detrás. En ocasiones pienso… ¿porque me he metido en esto? Por ejemplo, hoy he hecho un cuadro donde el cliente pidió muchas cosas en concreto: logos de determinada manera, pan de plata…piden cosas muy complejas y nunca se decir que no, se que es posible que salga mal pero aun así lo hago. A veces es muy difícil explicar lo complejo que es técnicamente, en las bicicletas de acero especialmente es difícil llevarlo a cabo. Por ejemplo, si barnizas muchas veces pierdes detalles, es un reto técnico que no pasa en las de carbono o por ejemplo un depósito de moto.

A mí mismo me ha costado valorarme, Kiko Bellé siempre me anima a valorarme más, a veces veo otras empresas lo que cobran y digo… sigo con tarifas de hace años.

Cuando ves el reconocimiento que tienes, ¿no crees que podrías ampliar tus horizontes? Decir, apostar por ello y ser un referente en el sector. ¡Has trabajado para los dos constructores más famosos de España y reconocidos mundialmente (Legor, Belle)! Créetelo.

Sí, lo pienso, pero es complicado… a veces he pensado irme a otro país donde hay más mercado. Pero me cuesta valorar mi propio trabajo, como dices… creérmelo, pero es difícil ajustar el precio ya que cada trabajo es distinto y requiere de preparaciones adicionales… poner un precio fijo es casi imposible, no es fácil planificar. Además es un sector donde se copia mucho y hay unos cuantos haters.

Para mi la perfección no existe, soy autocrítico y siempre lo hago lo mejor posible, pero yo no soy perfecto, quien diga eso en el mundo de la pintura…

Te animamos a que reflexiones, apuesta a ello, por ejemplo en redes sociales. Bicicletas como la A.T.E.R, tienen repercusión mundial y han recorrido multitud de medios.

Trabajos como ese me gustan mucho, tienes más libertad, pero la verdad es que no tengo mucho tiempo para ver la repercusión que consigo. Hay que estar al día de las tendencias pero prefiero probar.

Hablando de tendencias, muchas de las técnicas e pintura que ya existían como el fluor,camaleón… están volviendo, falta de innovación?

En bicicletas han vuelto estilos y otros han pasado de custom (motos) a bicicletas, como por ejemplo el mármol, que por cierto no sabía que existía una pintura específica para ello cuando empecé a hacerlo. Ahora están muy de moda las pegatinas cromo barnizadas. Suena tópico, pero todo vuelve, es algo cíclico.

¿Algún trabajo favorito?

Amanecer, una de las bicicletas de gravel de Christian Meier, estoy muy orgulloso de aquel trabajo. Curiosamente esa bicicleta ha sido una “influencia” para algunas marcas.
Precisamente los degradados de aquella bici, los pude aplicar tan bien gracias a lo que aprendí en un encuentro de pintores organizado por Cole Coatings, donde intercambiamos materiales y técnicas, es un referente. Los mejores para mí son Cole Coatings y Jack Kingston.

Con tantos cambios desde tus inicios… ¿Dónde te ves en el futuro? ¿Está abierto?

Me gustaría montar algo, un espacio de trabajo donde yo tuviera la parte de pintura, pero que fuera dedicado a algo mucho más grande, un espacio de ciclismo. No es bueno trabajar solo con una persona, pero me gustaría por ejemplo trabajar en algo grande con Kico (Bellé).

También montar un taller virtual de pintura, donde la gente pudiera suscribirse y pudiera recibir formación, eso también me llama la atención.