Places to ride: Alto de Letras en los Andes Colombianos

Sumamos otra experiencia, otra ruta favorita a nuestra sección Places to ride. Para los recién llegados o que no conozcáis esta sección, lo que queremos conseguir con ella es que hagáis vuestra la ruta y lugar que nos describe un ciclista, un lugar especial y poco conocido. En esta ocasión, a diferencia de anteriores ediciones, os proponemos una ruta de las muchas posibles en un viaje (virtual) al continente sur americano, a los Andes en su parte colombiana, concretamente en una larga ascensión al alto Letras. Sebastian Gil nos explica como es el paraje, y como se siente afrontar esta bonita ruta con sus compañeros de A-Burrá a lomos de su Colnago Master Arabesque.

Desde los 10 años monto en bicicleta y desde que tengo 17 he subido Letras. Mi identidad y personalidad tanto deportiva como personal han sido forjadas por esta montaña, la cual llamo por cariño, la montaña mágica como aquella novela de Thomas Mann.

Letras es un coloso en la cordillera central de los Andes colombianos, comunica las poblaciones de Honda y Mariquita con la hermosa ciudad de Manizales. La historia ciclística de este puerto arranca en 1951 con la primera vuelta a Colombia, donde el escarabajo Efraín Forero llega triunfante a Manizales a eso de las 6 de la tarde, después de haber ascendido esta montaña de 80 kilómetros por carreteras, por aquel entonces, intransitables.

La subida como tal se compone de 4 segmentos importantes enlazados por descansos y descensos que nos llevaran a la cima situada a unos 3,700 metros sobre el nivel del mar, acumulando un desnivel positivo de 3,880 metros.

El primer segmento discurre entre Mariquita y el poblado de Fresno, son unos 22 kilómetros de bastante calor y humedad. La salida debe empezar no más tarde de las 8 de la mañana, ya que el calor puede superar los 30 grados centígrados con facilidad. Los primeros 5 kilómetros son quizá los más duros a una media del 7%, con rampas que superan el 12%. En este primer segmento, que ya por sí solo es un puerto de primera categoría, la vegetación es muy selvática, se ven ventas de frutas y de pronto de algunas casas salen vallenatos (música originaria de la región caribeña de Colombia) que tropicalizan el ambiente. Si la idea no es ascender sin pausas, en Fresno se puede parar para recargar energías.

En el segundo segmento recorreremos Fresno y la población de Padua. 18 kilómetros donde ya se observa el cambio en el paisaje, si tenemos suerte y se deja ver, por nuestro lado izquierdo podemos ver el famoso Nevado del Ruiz, conocido por la tragedia de Armero en 1985. En este trayecto podremos descansar en algunos descensos cortos de entre el 4% y 5% de inclinación. Tendremos mucho verde a nuestro alrededor y la niebla nos envolverá en un halo de misterio.

Tercer segmento de 20 kilómetros y quizás uno de los más bonitos transcurre entre Padua y la localidad de Herveo. Por entre bosques de pinos, eucaliptos y niebla seguiremos ascendiendo con algunos descensos de nuevo pero con inclinaciones prolongadas del 6%. Un terreno técnico, con curvas cerradas y un pavimento en deterioro. Este sector estará muy desolado, con pocas tiendas, solo tendremos buena comida en el sector de artesanías de Colombia que está ubicado en el kilómetros 50 de la ascensión. Este segmento tendrá un descenso de casi 2 kilómetros para dejarnos en la base de lo que será una de las subidas más duras del mundo.

Último segmento de 20 kilómetros, el temido Delgaditas, el cual culmina en la cima de Letras y está dividido dos partes. Primero, 14 kilómetros al 7.1% de inclinación iniciando ya a 3,000 metros de altura. La segunda parte serán 6 kilómetros, 2 en ascenso menos inclinado con un descenso y 4 últimos con inclinaciones muy leves donde se abre el paisaje y ya podremos ver frailejones, planta endémica del ecosistema de páramo.

Con un total de 80.1 kilómetros y una pendiente media del 3.9% que no refleja lo duro que será ascender a este coloso, que para mi no puede ser categorizado como un Hors Categorie, yo simplemente llamo estos puertos Colosos. Un Coloso se asciende pero lo más importante te cambia como persona, te brinda un espacio de reflexión e introspección. El páramo de letras más que un ascenso es un viaje al interior de cada quién que se anime a subirlo.