Anecdotics: Carlos Verona

Hoy damos paso a una nueva serie de artículos titulados Anecdotics en la que contaremos con la colaboración de ciclistas profesionales para contarnos anécdotas o experiencias vividas (buenas o malas) dentro del pelotón profesional.

Como invitado inaugural contamos con la presencia de Carlos Verona, actual corredor del Movistar Team.

El joven madrileño, cuenta con 8 años de experiencia como ciclista profesional habiendo formado parte de equipos tan importantes como el Quick Step, el Orica y ahora el Movistar. A sus 26 años, Carlos se encuentra en un muy buen momento profesional, contento e ilusionado con su nuevo equipo y entrenando mucho para mantener su gran estado de forma y esforzándose para poder defender los colores y seguir aportando a este magnífico deporte.

La anécdota:

Corría en el que fue mi primer equipo como profesional, el Burgos 2016-Castilla y León y era mi segunda carrera en esta categoría, La Roue Tourangelle, una clásica UCI 1.2 que se disputa en Francia.

Nos encontrábamos concentrados con el equipo en Burgos, yo era juvenil recién llegado y salimos a rodar un poco, unos 90 kilómetros, y suave.

A la mitad de la ruta, decidimos parar a tomar un café, y mientras charlabamos en la cafetería mi compañero, para entonces, Pascual Orengo hizo como que recibía una llamada del manager del equipo, Julio Andrés Izquierdo, y dijo en voz alta: “si Julio… ¿cómo? ¿que al final a la carrera corren 7 en lugar de 8? ¿¡qué dices!? ¿y que el último que llegue al hotel se queda fuera?…”. Tras terminar la llamada, replicó todo lo que el manager le había comunicado y nuestras caras eran un poema.

Acto seguido, pagamos el café inmediatamente y salimos a toda prisa hacia el hotel.

A pesar de que todo aquello sonaba más bien raro, no dudé ni un instante y eché a correr, no quería comprobar en mi propia piel si se trataba de algo falso o cierto.

Recorrimos los 45 kilómetros que teníamos hasta Burgos a una velocidad de locos y los relevos brillaban por su ausencia. Yo no dejé de pedalear ni un solo momento y siempre procurando entrar en el “corte” para cuando llegáramos al hotel.

Cuando llegamos, confirmé mis sospechas de que se trataba de una broma de mis compañeros de equipo que quisieron hacerme una novatada y, al final, nos tocó sufrirla a todos.