El mundial se reconcilia con Mathieu van der Poel

«Los rasgos adquiridos durante la vida del sujeto no se heredan.» Si hacemos de esta premisa una verdad absoluta, lo de Mathieu van der Poel y sus progenitores es que, sencillamente,  nacieron para ganar.

El ser nieto de Poulidor (mejor segundón de la historia) e hijo de Adrie: campeón mundial de ciclocross y ganador de dos etapas del Tour, hizo que Mathieu mamara ciclismo desde su infancia, no podía ser otra cosa que ciclista y ganador, está en su ADN.

Bogense era la cita que el neerlandés tenía marcada con una gran X en su calendario, el mundial que se le escapaba desde 2015. ¿Qué le pasa a Van der Poel en el mundial? ¿Por qué es dominador en la copa del mundo, pero El Día D no remata? Nadie sabía exactamente porque, pero gran parte de los aficionados al ciclocross queríamos (sí lo sé, debería ser imparcial) ver a Mathieu vestir el maillot arcoiris.

En lo que también coincidimos todos es que el mayor problema del holandés se llama Wout van Aert. Rivales desde que eran junior, Wout fue mejor en los mundiales de 2016-2017-2018 y nadie sabía si la historia se repetiría este 2019. Estos dos enormes ciclistas son, a mi modo de entender, las dos grandes promesas y realidades del ciclismo EN GENERAL. Cualquiera que haya visto a estos dos monstruos correr no puede más que rendirse a la elegancia, la clase y la forma física de estos dos portentos. No voy a relatar el palmarés de cada uno porque, entre otras razones, necesitaría mucho de vuestro tiempo de lectura, pero es que no solo ganan en CX, en 2018 el belga ha demostrado estar entre los mejores en pruebas como la Strade Bianche i el holandés ha subido al podium en el mundial de BTT y el europeo de ruta, los datos están ahí.

Centrémonos pues en lo que ocurrió en la pequeña ciudad de Bogense, Dinamarca. El guión fue el esperado, los maillots azulones de los belgas iban salpicados por los naranjas de los neerlandeses, la única nota de color discordante la puso el español Felipe Orts (¡Bravo!). Aunque al final la estrategia se diluye en el CX, impera la ley del más fuerte y el más técnico, y la cosa acabó siendo de tres (Mathieu, Wout y Toon Aerts).

La superioridad técnica de Van der Poel fue clave en la consecución de su segundo título mundial, los pequeños fallos de Van Aerts impidieron al belga dar caza a su gran rival el cual hizo una carrera limpia, espectacular.

Fue vibrante ver a Mathieu cruzar la meta en primer lugar, bicicleta en alto y visiblemente emocionado, lo merecía. Que corredor….

Fotos de: Nobuhiko Tanabe