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First Known Time: Travesando Islandia de este a oeste

Es invierno en el hemisferio norte, probablemente no la mejor época para cargar nuestras bicis, equiparse y partir en una aventura. Sin embargo, nunca es un mal momento para investigar y ver qué viajes han hecho otros para coger nuevas ideas. Así pues, nos adentramos en Islandia, una de las regiones más salvajes y espectaculares del mundo en la que descubrir las fuerzas de la naturaleza en su estado más puro.

Después de meses y meses de preparación, el 19 de agosto de 2020 fue la fecha elegida para que un grupo de cuatro amantes de la aventura se embarcaran en un viaje único. El equipo, formado por Eric Batty (arborista y aventurero), Emily Batty (mountain biker profesional), Chris Burkard (fotógrafo reconocido) y Adam Morka (especialista en marketing), decidió emprender una travesía nunca antes realizada; cruzar Islandia de este a oeste pasando por lugares que la mayoría de ciclistas considerarían impracticables.

El recorrido consistia en 1.000 km y, aunque lo habían estudiado meticulosamente, incluso preguntado a un cartógrafo, granjeros locales y otros bikepackers, ninguno de ellos era consciente de lo que se encontrarían en el periplo. Como lo describieron, Islandia es una tierra salvaje en un estado virgen, un escenario que se parece a la Tierra en la que la vida se desarrolló al principio del tiempo. Recorrieron este paisaje desierto de cabaña en cabaña, pasando al lado de volcanes activos, fuentes termales, ríos esporádicos, el glaciar más grande de Europa, y desiertos de arena infinitos. Un terreno siempre cambiante para el que tenían que estar equipados con todo lo que pudieran necesitar. Tuvieron que cargar toda la comida para la semana, ya que el contacto con civiliación iba a ser nulo, ropa para cualquier situación climatológica y obviamente herramientas y material para las bicicletas.

 

Tuvimos la oportunidad de conversar con Chris Burkard, productor de la película acerca de la hazaña. Nos explica brevemente cómo vivió este First Known Time bajo su punto de vista.

Cuando uno planea un viaje como este intenta saberlo todo acerca de la distancia, desnivel pero, a veces, el terreno se convierte en el principal protagonista porque acaba decidiendo el grado de dificultad del día. ¿Cómo se organizó el equipo para estar preparado para todo tipo de superfícies?

Como dices, todo empieza con la indeseable palabra ‘investigación’. Mucha y mucha investigación. Estar preparado representaba no solamente conocer la ruta y el terreno, sinoasegurarse que el equipo y nuestro material estarían preparados para el terreno también.

Me pasé mucho tiempo entrenando antes del viaje, pasando una buena cantidad de horas encima de la bici cada día, a la misma vez que haciendo ejercicios del tren superior para estar preparado para cargar con mi bici si fuera necesario. También hice mucho yoga para asegurarme que mi cuerpo podría afrontar todo tipo de desafíos y largos días pedaleando.

No puedes controlar cada aspecto, particularmente en un panorama como Islandia, de modo que es importante saber improvisar y estar listo para cada situación que te puedas encontrar.

¿Cuál fue el impedimento más grande que encontrasteis en el camino?

El punto decisivo del viaje fueron los distintos ríos originados por los glaciares a lo largo de la ruta, que ya sabíamos de antemano que causarían problemas. Durante el viaje, tuvimos que cruzar algunos de estos ríos helados y con un importante caudal de agua con nuestras bicicletas cargadas al hombro. Para hacerlo más difícil, la profundidad de los ríos cambiaba durante el día; cuando el sol estaba en su punto más alto los glaciares se derretían más rápido y los ríos eran más profundos, de modo que teníamos que planear la ruta para cruzarlos antes de que estos fueran demasiado altos.

¿Hubo algún momento en el que tuvisteis grandes dudas acerca de si podríais finalizar el viaje?

Para ser sincero, cada día teníamos un momento de esos, en el que no sabíamos que pasaría con el tiempo o al cruzar los ríos. Estábamos bastante nerviosos por la noche, cuando preparábamos la ruta del día siguiente. Pero, honestamente, el equipo realmente tenía mucha experiencia y, cada vez que me veían preocupado por algo, me ayudaban a darme cuenta que todo iría bien. Fue genial. Se convirtió en un bonito ejercicio de confianza mútua. En general, simplemente me recordaba a mi mismo que estaba preparado para cualquier situación.

Estoy seguro que fue un viaje que nunca olvidareis. ¿Cuál fue el mejor momento?

El día más espectacular también fue el más difícil; pasar a través del río más terrible en la parte norte del glaciar de Hofsjökull. Una vez lo pasamos, que fue el punto álgido de la ruta, todos nos sentimos invencibles. En ese momento nos dimos cuenta que lo peor ya lo habíamos dejado atrás y empezamos a realmente disfrutar los siguientes retos a lo largo del camino. El simple hecho de superar ese gran obstáculoo fue un momento muy especial.

Ahora que habéis sido los primeros en cruzar Islandia de lado a lado, ¿estáis planeando otros retos que os permitirán seguir haciendo historia?

Creo que estoy interesado en cualquier ruta o travesía que conlleve una historia profunda. Me encanta la idea de que una ruta pueda conectarte con el entorno y finalmente ayudar a otros a disfrutarla también. Así pues, he estado mirando acerca de la primera travesía de Islandia en invierno de norte a sur, y también potencialmente un récord de velocidad bajando por la costa de California. Lo que sería muy especial siendo yo local de la región y un enamorado del estado.

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