Sofiane Sehili, ultrafondo en el Atlas

Después de unos días de descanso, aunque se fue de viaje en bicicleta alrededor del Macizo Central (Francia) un día después de llegar a casa, la semana pasada tuvimos la oportunidad de hablar un poco con Sofiane Sehili. Este año no podría haber empezado mejor para él, ganando la primera edición de la Atlas Mountain Race (AMR) organizada por PEdALED, la competición definitiva de ultraciclismo. Esta no era su primera carrera de larga distancia ya que ganó Inca Divide y Italy Divide el año pasado. Además de competir, trabaja de mensajero en bicicleta en París, donde nació y se crió. Él mismo se describe como un aficionado a la bicicleta que ama viajar por el mundo, visitar nuevos países y descubrir culturas distintas. Así pues, participar en carreras de larga distancia parece un reto ideal para él.

¿Cómo empezaste en el ciclismo de larga distancia y en carreras de ultraciclismo?

Empecé con el cicloturismo de larga distancia en 2010, cuando hice un viaje por Asia. El siguiente año regresé, y de vuelta en París ya no podía seguir trabajando en una oficina. Había descubierto una verdadera pasión por el ciclismo, y lo más conveniente para mi fue cobrar por ir en bici siendo un mensajero. En 2014 decidí hacer el Tour Divide, simplemente la ruta, ya que no conocía la carrera. Era bicimensajero contratado, de modo que me cojí todas las vacaciones el mismo mes, unos 30 días. Ese es el tiempo que me costó finalizar la ruta, que se considera un tiempo dentro de la carrera. Fue duro porque era la primera vez que recorría pistas sin asfaltar. Al principio lo odié, ya que era más lento de lo habitual, pero al final me encantó. Cuando me enteré de la carrera, me puse a comparar tiempos y me di cuenta que era rápido. Entonces, al año siguiente me inscribí, pero me lesioné justo antes y no participé. En 2016 me registré de nuevo. Hice un montón de fallos (como correr con una bici de gravel con neumáticos 42c) pero aprendí mucho y logré acabar tercero en 16 días, siendo el primer rookie del año. En ese momento encontré la motivación para competir en este deporte e inscribirme en otras carreras, sólo para alcanzar a los de delante, finalizar y estar en el podio.

¿Qué te motivó a inscribirte en la Atlas Mountain Race?

Tuve un año maravilloso en 2019, ganando Italy Divide y Inca Divide. También participé en Tour Divide, pero abandoné porque no sentía que ese fuera el año de hacerlo. Sin embargo, fue el primer año en el que los astros se alinearon: las piernas respondieron, no tuve averías o lesiones, el tiempo acompañó; tuve la suerte de encontrarme fuerte y ganar dos veces ese año.

Atlas era la primera carrera del año. Sabía que James Hayden estaría ahí. En Italy Divide tuvimos una victoria conjunta. También, en Inca Divide, mi perseguidor (Rodney Sonnco) tuvo problemas mecánicos. En ambas carrera algo no estaba bien, había ganado, pero no demostré que era el mejor. Quería ganar en un juego justo por mis propias hazañas: pedalear más rápido y más lejos, escoger el material adecuado o dormir menos. Entonces AMR me pareció el lugar ideal para hacerlo. No sabía si ir al principio, pero estaba motivado por competir y me había enganchado a la sensación de ganar. También parecía una carrera bonita: el tiempo, el paisaje, las montañas y el desierto. Además, Marruecos es un país en el que no había estado nunca.

¿Cómo te preparas para una carrera? 

Respeto a entrenar, no hago nada específico. Siendo repartidor en bicicleta ya pasó largas jornadas en la bici, fácilmente recorriendo 400 km a la semana. A parte de eso, me encanta viajar en bici; no se trata de competir pero se aprende mucho.

En estas carreras el recorrido es algo que ya está establecido. Creo que en una carrera la ruta debería estar fijada; por eso nunca he competido en la TransContinental, por ejemplo. Sin embargo, siempre intento mirar la ruta antes de ir, y Komoot es una herramienta ideal. Además, lo uso un montón en mis aventuras de bikepacking.

Sobre el material, traje un poco de comida de casa, porque sabía que sería una dificultad añadida. Para esta carrera había ciertos objetos que eran obligatorios, como un saco de dormir, guantes, chaqueta impermeable o manta de emergencia. También comprobé el tiempo de la región y viajé con la ropa necesaria. Sabía que las noches serían frescas. Intento viajar ligero y compacto, pero siempre con algo extra por si acaso.

¿Qué nos puedes explicar sobre el material que llevas?

Usé la misma bici que en carreras anteriores. Uso una bici de montaña con horquilla rígida porque quiero ir en una posición cómoda. Además, puedo poner neumáticos anchos que, junto a mis ruedas Hunt Wheels, son magníficos. Tengo un manillar plano para los descensos y unos acoples para las largas secciones de grava. Si lo puedes hacer en una bicicleta gravel, también puedes en una BTT. Las diferencias en este tipo de carreras son varias horas, de modo que material super específico no marcará grandes diferencias. Para esta carrera cambié de un cassette 11×36 a uno 11×42 cassette. Fue una gran decisión porque en las cuestas podía pedalear tranquilamente. Por acabar, meto todo mi equipo y herramientas en bolsas Apidura de modo que tengo lo básico a mano y la ropa bien guardada.

¿Cómo fue la carrera?

Obviamente, no dormí mucho. Christian Meier y yo estuvimos tête-à-tête durante el principio de la carrera. Hubo un punto en el que pasé a Meier. Los dos habíamos parado para repostar, pero fui más rápido que él. Al cabo de un rato me adelantó y traté de seguirle, pero todo mi cuerpo empezó a doler. No podía seguirle. Paré, y seguí a mi propio ritmo, un ritmo al que puedo ir eternamente disfrutando del paisaje y el tiempo soleado. A partir de ese momento nada más dolió. Aunque Meier fuera más fuerte que yo, él viene del mundo profesional de competición, de modo que no conozco su experiencia en larga distancia. En ciclismo profesional se sufre mucho, pero a través de cicloturismo aprendes a pasar muchas horas en el sillín y, por ejemplo, lidiar con problemas de irritación. Así pues, la carrera consistió en seguir mi propio ritmo y pedalear intentando dormir lo mínimo. 

¿Cuál fue tu estrategia al largo de la carrera?

Intento mantener mi mente en el objetivo, concentrado en pedalear para llegar primero. Mi estilo no es ser rápido sino constante. A mi propio ritmo se que puedo ir durante horas sin parar hasta el siguiente avituallamiento. Repuesto comida rápidamente cogiendo agua, soda y comida que cargo en la bici. No me paro a comer sino que como montado en la bici. La única vez que me siento es en el sillín o cuando duermo, pero sólo cuando lo necesito. Escucho música rock y metal, que es una parte muy importante, aunque no siempre le presto atención. Me ayuda a mantenerme despierto en la oscuridad y a mantenerme motivado. Durante el día simplemente observo el paisaje y voy calculando los datos del ciclocomputador.

¿Algún percance?

La comida fue bastante complicada en Marruecos, con sólo una pequeña tienda en cada pueblo. El problema era encontrar comida salada, ya que había muchos dulces, galletas o pastelitos. No puedo rendir simplemente de eso y necesito comida salada o frutos secos, los cuales nunca encontré. Al final, mi comida se basó en pan y un queso cremoso.

Si participara otra vez, definitivamente llevaría una horquilla con suspensión y prescindiría de los acoples. Tampoco usé parte de los objetos obligatorios como el saco de dormir o la chaqueta impermeable. Pensé que por la noche la temperatura sería próxima a los 0 ºC, de modo que traje mucha ropa que no usé. Durante la primera noche me puse toda la ropa. Se estaba bien pero perdía mucho tiempo para vestirme y quitármela. Así pues, las siguientes noches decidí usar simplemente el plumón.

Estuviste liderando un buen rato. ¿Cuáles fueron tus pensamientos al cruzar la línea de meta?

Cuando has conseguido recorrer 1.000 km sin ningún problema sabes que en los 100 últimos kilómetros nada va a pasar. Incluso si sucede, sabía que tenía más de 3 horas para arreglarlo. A partir del último checkpoint sentía que ganaría, pero aún tenía que hacer el trabajo y llegar a meta. Por ejemplo, a 5 km de meta estaba empujando mi bici a través de la arena cuando ví las luces de la llegada. Cuando la crucé sentí felicidad absoluta. Se había acabado finalmente. Me podía relajar, ducharme y tumbarme en una cama. Además, había mucha gente que estaría orgullosa de mi. Tenía una misión y la había logrado. Esta carrera sentí que la había ganado por mis propios méritos, sin aprovecharme de los problemas de otros. Me sentía bien y fuí superior. 

Has ido lejos, pero imaginamos que ahora no pararás. ¿Qué será lo siguiente?

Me gustaría ir a las  Montañas Vacías en España (700 km y 13.000 m) el siguiente mes para hacer un pequeño viaje en bicicleta. Es un lugar remoto con unos pocos pueblecillos. No tengo claro que haré respeto las carreras de primavera, pero seguro que intento hacer alguna corta. Además de eso, hay una alta probabilidad que esté de vuelta en EEUU en junio para disputar el Tour Divide. El año pasado estaba liderando antes de abandonar, por delante de grandes corredores como Josh Kato, Lael Wilcox, Josh Ibbett o Evan Deutsch. Estaba corriendo con un tiempo inferior al récord de la carrera hasta que una tormenta de nieve nos dejó sitiados en Colorado. Así pues, me gustaría regresar y establecer un nuevo mejor tiempo si las condiciones lo permiten.

Fotos de: Lian van Leeuwen

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