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Carlos Mazón y su relación con el Ultracycling

Año tras año, ya son más los ciclistas que se adentran al mundo de la larga distancia, ya sea haciendo una ruta de larga duración durante el fin de semana, o enlazando varias etapas en un viaje. Eso sí, hay un salto importante si consideramos carreras de ultradistancia, en las que sólo los más intrépidos se atreven a participar. Si pensamos en la escena española, nombres como Julián Sanz por sur retos varios nos pueden sonar, y entre ellos también destaca Carlos Mazón.

Tras una charla con Carlos, en la que nos contó mil y una anécdotas, nos dimos cuenta que su pasión por la bicicleta va más allà de lo que es tener éxito en carreras. Para él, la bicicleta es un medio de transporte que le permite viajar y vivir aventuras en las que se reta a ti mismo, se esfuerza al máximo, está en armonía con el entorno, conoce a gente, y disfruta del camino mientras pedalea.

Perfil

La pasión por el ciclismo fue un hecho gradual. Todo empezó como un medio de transporte por la ciudad, en concreto Bilbao, ciudad al norte de España en la que actualmente reside. Poco a poco, comenzó a viajar para conocer su entorno. Empezando por el País Vasco y todos esos pueblecitos, puertos y montañas que no conocía, cada vez se fue alejando más. Para esos viajes de verano un poco más largos que se planteaba, como el Camino de Santiago o la Via de la Plata, empezó a entrenar y proponerse retos. Buscando rutas que hacer para descubrir países dió con la TransAm en 2014, una ruta cicloturista de costa oeste a este de Estados Unidos en la que participó en 2015. Al año siguiente asistió a la TransContinental, donde quedó tercero. En ese momento se enganchó y ha participado en otras carreras como la TransIbérica 2018 (1º), Three Peaks 2019 (2º), o la Atlas Mountain Race 2020 (7º).

Proyectos e iniciativas

De toda su experiencia en ultradistancia, y viendo que en la península Ibérica no habían competiciones de ese estilo, Carlos, junto a David Rodríguez, se plantearon organizar un evento al que llamaron TransIbérica. La primera edición fue en 2018, y con apenas una decena de participantes que acabaron dando la vuelta a la península, el resultado y la recepción de los corredores fue más que positiva. El evento fue creciendo y al año siguiente repitieron. Además organizaron una carrera nueva, la TransPyrenees. Este año 2020 no podía ser distinto, y un nuevo reto en bicicletas de gravel tendrá lugar, Badlands, además de las dos otras competiciones. Eso sí, están compactadas en el calendario a finales de verano por culpa de la pandemia global. ¿Algún valiente asistirá a todas?

A parte de ser un ciclista a nivel competitivo, Carlos es un fuerte promotor y defensor de la bicicleta como medio de transporte. Por ejemplo, se fue a hacer un estudio biomecánico a Madrid, e hizo los dos trayectos desde Bilbao en bici, nada menos que 400 km en línea recta. Además, está involucrado en iniciativas locales como ConBici en Bilbao que promueve el ciclismo urbano.

TransAm 2015

Con tan solo 26 años, Carlos se planteó la posibilidad de ver un país nuevo y, a su vez, vivir una aventura única, participar en la TransAm 2015. Su objetivo era claro, acabar la carrera haciendo 300 km al día. Él haría su carrera sin fijarse en los otros, a su propio ritmo. Al final acabó haciendo una media de 330 km diarios durante 20 días. Lo que no se esperaba era acabar tan bien de cabeza y de físico.

Al ser su primera carrera de ultradistancia se reservó y al final pudo apretar, acabando en 2º lugar. Sin embargo, fue penalizado porque no siguió el track establecido en algunos segmentos e iba sin GPS de seguimiento, que se quedó sin batería. Sólo iba con mapas de papel y, a mitad de carrera, la tarjeta de memoria del móvil en el que llevaba los mapas se estropeó, con lo que únicamente podía seguir una línea imaginaria. Al llegar cerca de meta adelantó a los que iban en 2º posición y, aunque no se le reconociera en la clasificación, fue una gran experiencia en la que aprender, ganar experiencia y conocerse a sí mismo.

TransContinental 2016

Para la TransContinental se preparó mucho mejor y acabó tercero después de estar batallando por el 2º lugar. Consiguió hacer 380 km al dia con un desnivel acumulado promedio de 4.600 m. Eso en un total de 10 días en los que sólo durmió 18 horas. Se tratan de carreras de estómago en las que tienes que ser capaz de ingerir constantemente todas las calorías que vas gastando. Su estrategia era disfrutar del viaje y para eso trazó una ruta pasando por lugares carismáticos que le servían de pequeñas metas de referencia. Al ser un recorrido tan abierto y con pocos checkpoints se dio cuenta de algunos de los fallos de la carrera en que los corredores podían hacer trampas, como ir por la autopista o tener a alguien en coche que te ayude. Así pues, con la intención de mejorar y organizar una carrera en territorio español, apareció la idea de la TransIbérica.

TransIbérica 2018

En 2018 se organizó la primera TransIbérica, con un recorrido alrededor de la península que le da nombre. Al tener un número reducido de participantes, Carlos también participó. El hecho de ser el organizador no suponía ninguna ventaja, ya que los checkpoints eran públicos desde hacía meses. Al contrario, hubo momentos en los que le perjudicó porque se encargaba de tomar fotos, se preocupaba por los participantes, y tenía que tomar decisiones de organización. En un punto perdió más de 4 horas por unas llamadas y una tormenta en Andorra. Como el resto, no tuvo ayuda externa, y se podía conocer la zona como cualquier otro español que hubiera viajado. Al final, acabó primero, pero la posición fue más que nada anecdótica, ya que el premio que te llevas no es un obsequio sino la experiencia durante el camino.

Atlas Mountain Race 2020

La Atlas Mountain Race a principios de año era la primera carrera de gravel a la que asistía, pero no fue lo que los participantes se esperaban antes de llegar. Anunciada como carrera de gravel salió fuerte al principio para sacar ventaja, pero a los pocos kilómetros se vió que era un terreno propio de bicicletas de montaña, y eso lo cambió todo. La bicicleta de gravel que llevaba no le permitía relajarse en ningún momento y tuvo que andar mucho (remontar ríos y portear la bici más de 35 km). Además, la comida y el agua eran escasos (alguna lata, pan, refrescos, aceitunas, quesitos y dulces, perdió 5 kg). Suerte de la leche en polvo y la avena que llevó que le sirvieron de desayuno y cena en dos días. Como él nos comenta, fue una carrera de penurias.

Fue compitiendo por el 2º y 3º lugar hasta que llegó al último punto de control antes de meta, derrotado. La frustración por no llegar a mostrar todo su potencial por la mala elección de material y comida le invadió y desconectó de la carrera, pensando solo en acabar. A 50 km de meta un arenal bestial le desbordó. Se paró media hora en una sombra y se durmió sentado. Llegó enfadado a meta, pero al menos había comida y, curiosamente, recuperaron sus gafas de ver que había perdido al empezar la carrera. Acabó 7º pero la posición no importaba, le dolió en el alma y se quedó con malas sensaciones. Fue una carrera de aprender y que con el tiempo la ves con optimismo. Para la siguiente, MTB de doble suspensión y comida deshidratada hasta los topes.

Siguientes retos

Para este año se planteaba la Torino-Niza y la Dos Volcanos. La primera coincide con la organización de Badlands, y la segunda dependerá del estado físico con el que llegue a otoño. Son pruebas más cortas, de unos 2.000 km, y no son tan exigentes como otras pero te obligan a llevar una preparación física más buena. En una carrera de 5.000 km el factor físico no es tan limitante, pero en una carrera corta uno debe estar concentrado todo el rato. La organización de todas las carreras de TransIbérica absorbe mucho tiempo y al no poder delegar le toca a él toda la responsabilidad. Seguramente hará la TransPyrenees ida y vuelta para supervisar el recorrido y algún tramo de Badlands de nuevo. Así pues, lo que queda de año será para disfrutar y pensar en el año que viene.